Gabriel García Márquez: Todos Los Cuentos / All the Stories
Una colecci n excepcional que re ne todos los cuentos de Gabriel Garc a M rquez, ganador del Premio Nobel. El lector encontrar los primeros relatos que Garc a M rquez public en Ojos de perro azul, incluyendo el 'Mon logo de Isabel viendo llover en Macondo', primera referencia al lugar imaginario que se convertir a en el espacio literario m s reconocido de nuestro tiempo tras la publicaci n de Cien a os de soledad. A partir de entonces siguieron una serie de historias que muestran a Garc a M rquez en total control de su talento narrativo: Los funerales de la Mam Grande, donde se cuenta el majestuoso funeral de la aut ntica soberana de Macondo, y La incre ble y triste historia de la c ndida Er ndira y su abuela desalmada. Finalmente, se incluye la ltima colecci n de relatos que public , Doce cuentos peregrinos, donde el autor lleva a los lectores a Europa para contarnos historias del destino de latinoamericanos emigrados, de su melancol a y su tenacidad. Son cuarenta y un relatos
García Lorca: La Casa de Bernarda Alba / The House of Bernarda Alba
Fruto capital del universo lorquiano, esta obra sin parangon recoge la historia de Bernarda Alba, enviudada por segunda vez a los sesenta anos, y de sus hijas, obligadas a sumirse en un luto que desencadenara la tragedia. Considerada la obra mas madura de Lorca, La casa de Bernarda Alba cierra la llamada trilogia de la tragedia -formada tambien por Bodas de sangre y Yerma-. Su caracter realista y la opresion en el pecho que se siente ante la represion de unas mujeres atrapadas en un frio infierno de luto, celos, silencio y suenos truncados se ha interpretado como un presagio de los oscuros tiempos que se avecinaban y en los que el propio Lorca se convertiria en una victima prematura. No obstante, la presente edicion contrapone este texto tan magnifico como terrible a Los suenos de mi prima Aurelia, una comedia inacabada inspirada en la infancia del poeta y dramaturgo, que nos demuestra que no habiaabandonado la ironia y el sentido del humor. Vicente Aleixandre dijo... Su corazon no